Epílogo. Despedida (Declaración de amor)

   Si quieres empezar por el principio: Prólogo. Antes de todo.

 

           Aunque esto es una declaración de amor, me cuesta mucho decir te quiero, así que sólo diré… qué cabrones sois…

             Quería contaros que este verano he conocido a un tío. Tranquilos, ahora os hablo de la tropa, dejadme un momento. Resulta que este tío no es del tipo EL TÍO,  ya sabéis, ese que te noquea y te deja babeando, de esos que te quitan la razón de forma transitoria y te hacen tomar malas decisiones. Entran con la misma fuerza con la que salen y el destrozo te toca recogerlo a ti. Intento pasar de esos tíos, pero todas sabemos que son inevitables, como la muerte y Hacienda. No, éste del que os hablo sólo es un tío normal. Pero el caso es que me mola mucho y quería consultaros si debo tirármelo o no. Normalmente, no tengo dudas, pero es que ahora no estoy segura, porque, a veces, el sexo lo estropea todo, como el limón en una buena paella. Ese rato de placer puede cargarse algo más importante, algo que buscamos toda la vida, muchas veces sin llegar a encontrarlo.

             Voy a hablaros un poco de él a ver si me podéis ayudar. Este tío tiene un metal de voz que se te va directo a la entrepierna y unos ojos… Bueno, en realidad, no son los ojos, es la mirada. Pero tampoco es la mirada, es cómo mira. Ni siquiera es cómo mira, es cómo se calla y dice aunque no lo diga (*). Si le pides bailar en una discoteca, te dirá que no, pero en el escenario se mueve como si el mundo le perteneciera. Te puedes perder en sus palabras y encontrar cosas de ti que no conocías. A veces, su temperamento y los infiernos que arrastra le nublan esa mirada, pero si tienes paciencia y esperas a que vuelva, te lo recompensa con confesiones de madrugada. Si te mira, sabes que te ve; y sólo él sabe ver mejor que tú lo extraordinaria que eres.

             También resulta que es un experto cocinero. Hace las mejores tortitas a este lado del Manzanares y ya sabemos que la forma más rápida de llegar al clítoris de una mujer es por el estómago. Aunque el corazón está a la misma distancia, así que no sé. Sus antebrazos hablan de pasados guerreros y vastas montañas verdes; sus hombros son puerto inquebrantable y seguro donde guarecerse. Sin embargo, es su forma pausada de hablarte de los mitos griegos lo que hace que te derritas de verdad, queriendo que la noche no acabe nunca. La madurez que destilan sus palabras y gestos son el refugio contra la banalidad. En un mundo que, a menudo, se muestra hostil con el divergente, él sabe hacer que te sientas segura.

             Por otro lado, ese tío es sexi hasta el delirio y tiene unos tatuajes en el cuello que incitan a mordérselo. Su cuerpo culebrea al son de la música recordándote salvajes rituales atávicos. Con él, deseas noches de sexo duro y sin contemplaciones, pero necesita que lo abracen a diario para aplacar sus demonios. Sus ojos pueden perturbarte, sus manos son capaces de hacerte perder el control, pero cuando se abre y sabes que te necesita, las caricias se convierten en bálsamo. Mataría por ti y no sabe lo que es la vida sin lealtad.

             Por último, este tío tiene una hija recién nacida y tenéis que escucharlo cuando habla de ella… Se le pone una voz tierna y tan madura que hace que cualquier mujer en edad fértil se deshaga y quiera ser empotrada por este enorme peluche de acero. Si no puedes conciliar el sueño, su pecho es el mejor lugar para resguardarte sabiendo que su paciencia te arropará hasta que te duermas. Es tan bueno que podrías manejarlo a tu antojo; y es tan bueno que no lo harías nunca. Con él no tienes que preocuparte de sentirte poca cosa porque si te elige, te hará la mujer más valiosa del mundo. Sabe lo que es el amor y sabe cómo se cuida.

             Así que aquí está mi dilema. ¿Permito que nuestra amistad se cimente? ¿Aplaco mis ganas momentáneas o hago que se convierta en alguien que realmente importe en mi vida? Pero, en realidad, estoy diciendo tonterías, porque ya es alguien en mi vida. A medida que escribo esto, la duda se me está resolviendo sola. Lo cierto es que es un tío especial, de esos que hay pocos, y me da la sensación de que no merece la pena mezclar lo que tenemos con algo tan efímero y pasajero como el sexo. Empieza a importarme más de la cuenta y no tengo ganas de perderlo. Si lo conocierais, lo entenderíais. Porque un cuelgue pasajero lo puedes tener con cualquiera, pero las personas que de verdad te cambian la vida, quieres que permanezcan mucho más tiempo en ella. En el fondo, una sabe cuándo ha dado con una persona de las buenas, una que sabe cuidarte y que te entiende; que te ve. Que sabe que dices tacos porque así no se nota que eres vergonzosa. Que sabe que cuando tu ceño se arruga no estás cabreada, sino conteniendo la risa. Que sabe que cuando estás enfadada de verdad, no se te mueve ni una pestaña. Que acude a ti cuando está perdido, depositando una fe ciega en tu razón. Que conoce la aspereza de tu corazón y sabe que se cura con charlas de almohada. Que te defendería de las cosas de las que no pudieras defenderte tú sola, como bichos de desierto con polos Lacoste.

             ¿Sabéis?, creo que lo voy a poner en la zona amigo, un sitio seguro donde pueda conservarlo para mí. Mientras, creo que seguiré entreteniendo las ganas con mi dieta de tíos anónimos que, aunque son un poco como el tofu, que nunca te dejan del todo satisfecha, me hacen el avío de momento. Y dejaré lo mío con este tío en un amor platónico que dure para siempre. Porque los buenos amigos son difíciles de encontrar.

             Y porque la amistad llega a lugares que no podías ni soñar, llena vacíos que nunca pensaste que fueran tan profundos y cura heridas que ni siquiera sabías que tenías.

             ¿Todavía estáis enfadados porque no os he hablado de la tropa hoy?

             Espero que sigáis siempre ahí porque… nos veremos en la próxima parada…

              (*) N.A.: Este párrafo es una inspiración del fragmento de la canción Haz de luz de Rayden

Inspirado por y dedicado a:

D, H, M y M.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Responsable>>> .
Finalidad>>> Gestionar el comentario que dejes aquí después de leer el post.
Legitimación>>> Consentimiento del usuario.
Destinatario>> Los datos que me vas a facilitar a través de este formulario de contacto, van a ser almacenados en los servidores de enelapartamento.com, mi proveedor de email y hosting, que también cumple con la ley RGPD. Ver política de privacidad de enelapartamento> https://www.enelapartamento.com/privacidad.htm
Derechos>>> Podrás acceder, rectificar, limitar y suprimir tus datos personales escribiéndome a dianabenayas@enelapartamento.com.

error

¿Te ha gustado? ¡Compártelo!