A las siete y veintisiete.
NEGRA SOMBRA, AMANCIO PRADA Santos se preparó porque a las siete y veintisiete de aquella tarde iba a morir. Era el último de la aldea y debía dejarlo todo listo. Al despertar, se había visto a sí mismo ya frío, sentado en el banco de El Cerro. No se sorprendió tampoco. …
